"Todo lo que necesitas es una carretera abierta, marchas cortas, altas revoluciones y un Mustang V8". - Ken Miles
Y con este ejemplo en particular, esa afirmación parece más cierta que nunca. Si Ken Miles hubiera visto este Mustang, sin duda habría dicho que estaba hecho para él.
Lo que una vez comenzó como un pulcro Mustang Fastback de 1965 ha evolucionado hasta convertirse en algo totalmente diferente. Ya no es sólo un pony car clásico, sino más bien un oso pardo con esteroides. Un Fastback reconstruido desde cero hasta la perfección absoluta.
La historia comienza en Bélgica, donde el anterior propietario compró el coche como una carrocería desnuda con piezas. En 2021, se convirtió en un obsesivo proyecto de restauración que acabó costando más de 125.000 euros, y los resultados se pueden ver por todas partes. La carrocería se desmontó por completo y cada uno de los componentes, hasta el último tornillo y tuerca, se galvanizó según las especificaciones originales. No se dejó nada sin tocar.
Bajo el capó late un corazón increíblemente poderoso:
Un Ford 351 Small Block, potenciado hasta 408 pulgadas cúbicas, equivalente a 6,7 litros de pura agresividad.
Este motor fue totalmente construido por Performance Mustang en Hawaiian Gardens, California, y equipado con alta compresión, carburador Holley y sistema de combustible, encendido MSD, radiador de aluminio de 3 filas y transmisión automática C4 hecha a medida.
¿El resultado? Más de 500 CV en el motor y más de 410 CV en la carretera. Y este tipo de potencia exige respeto.
Para mantener a esta bestia bajo control, el coche tuvo que ser rediseñado desde cero. Ahora cuenta con un subchasis hecho a medida, un eje trasero de alta resistencia, un diferencial de deslizamiento limitado de alto rendimiento Eaton, frenos de disco en todas las ruedas y un escape doble hecho a medida que gruñe como un oso pardo despertando de su hibernación.
En el interior, el encanto de la vieja escuela se combina con la artesanía moderna. Todo el interior está tapizado a mano en Alcántara, incluidas las costuras, los paneles personalizados del suelo, el tapizado del techo y los asientos Recaro, totalmente adaptados a la época. Por no hablar del capó de Kevlar. Las llantas de alto rendimiento de fabricación americana completan el conjunto. La documentación se completa con un extenso archivo de fotos de la restauración, suficientes para colapsar un ordenador, y todos los recibos.
Este es un ejemplar único. Una creación única, construida con pasión y precisión, y hay mucho más que contar sobre ella. ¿Le interesa? Póngase en contacto con nosotros.