Aquí tienes ante ti uno de los GT más excepcionales de la década de 1970: el Iso Grifo GL3 Serie II de 1973. Un elegante Gran Turismo, pero con un corazón americano y sin artificios. ¿Y este ejemplar? Es muy especial. Porque este ejemplar no solo se encuentra en un estado de restauración magnífico, sino que además es uno de los únicos 34 coches fabricados con el motor V8 de Ford. Y por si fuera poco: salió de fábrica con la caja de cambios manual de cinco velocidades original. Suena bien, ¿verdad? El coche se entregó nuevo en Suiza y solo ha tenido dos propietarios. El último propietario lo cuidó con mimo durante casi cincuenta años, en Ginebra y sus alrededores. Y eso se nota en cada detalle. La pintura es impresionante, el cromo brilla, los detalles son perfectos y el interior es magnífico: auténtico, evocador y totalmente a la moda. Y lo más importante: se conduce de maravilla. Pero para comprender de verdad este Iso Grifo, tenemos que remontarnos al principio. A Renzo Rivolta, que empezó a fabricar frigoríficos bajo el nombre de Isothermos antes de la guerra. Tras la guerra, vio la necesidad de una movilidad asequible y se pasó a las scooters y al famoso Isetta, que más tarde fabricó BMW bajo licencia. Con los ingresos de ese acuerdo, Rivolta decidió construir un auténtico GT. Y así nació el Iso Rivolta: un GT de cuatro puertas con motor V8, diseñado por Bertone. Pero entonces Giotto Bizzarrini y Nuccio Bertone presentaron una propuesta: un biplaza más deportivo. Y así nació el Iso Grifo. Empezó con el A3/L (de Lusso), y junto a él llegó el A3/C (Corsa) para competición. El coche estaba equipado con el fiable V8 de Corvette, era bajo, ancho y perfectamente equilibrado. En 1964, el Iso Grifo se perfeccionó aún más para convertirse en el GL (Gran Lusso). Y tuvo que competir contra gigantes como Ferrari y Maserati. En 1970 llegó la Serie II con un motor aún más potente: el V8 de bloque grande Chevrolet 454, que incorporaba mejoras diseñadas por el propio Bizzarrini, como un cárter de aceite de aluminio con aletas de refrigeración y bielas forjadas.Pero este ejemplar concreto es uno de los pocos que se entregó con un V8 de Ford. Único, potente y con un sonido de motor encantador y lleno de carácter. Un coche con historia. Que combina ingeniería, estilo y exclusividad en una sola carrocería. Y, sobre todo: un Iso Grifo con el que no te volverás a encontrar en mucho tiempo.