El Erskine Model 50 Club Sedan de 1927 está propulsado por un motor de gasolina de seis cilindros y 2,4 litros que desarrolla 41 caballos de potencia, acoplado a una caja de cambios manual de tres velocidades. Desde 1989, el coche ha tenido solo dos propietarios y se ha utilizado habitualmente en rallies de coches antiguos y exposiciones. En los últimos años, ha permanecido en un museo. Aunque se conserva en buen estado, es probable que requiera algunos arreglos mecánicos antes de volver a la carretera. Erskine se presentó en 1927 como una marca de menor coste bajo el paraguas de Studebaker, con el objetivo de ofrecer una alternativa más pequeña y asequible a la gama principal de la empresa. La marca, que lleva el nombre del entonces director ejecutivo de Studebaker, Albert Russel Erskine, contaba inicialmente con un motor de seis cilindros y 2,3 litros. Aunque tuvo cierto éxito en los mercados de exportación, Erskine tuvo dificultades para competir en el mercado nacional estadounidense. En 1930, el modelo se amplió y se equipó con un motor de 3 litros, lo que marcó el último año de producción de Erskine. En 1932, Studebaker intentó volver a entrar en el segmento de los coches compactos con el Rockne, otro vehículo de seis cilindros diseñado para competir con modelos como el Ford Modelo T y el Modelo A. A pesar de las innovaciones y los éxitos iniciales, Studebaker se enfrentó a retos cada vez mayores por parte de competidores como Ford, cuyos métodos de producción en masa transformaron la industria. La empresa tuvo dificultades para adaptarse y, en 1933, entró en suspensión de pagos. Ese año, el director ejecutivo Albert Russel Erskine, bajo cuya dirección se lanzó la marca Erskine, falleció trágicamente por suicidio. Su muerte marcó un capítulo sombrío en la historia de la empresa, que finalmente fue incapaz de mantener el ritmo, pero que ayudó a sentar las bases de la industria automovilística moderna.