Hay Ferraris que impresionan sobre el papel, y hay Ferraris que se quedan grabados para siempre. El Ferrari F355 Berlinetta pertenece sin lugar a dudas a esta última categoría. Para muchos entusiastas, el paso del tiempo no ha hecho más que reforzar la reputación del F355. Especialmente ahora, en una era cada vez más marcada por la digitalización y la hibridación, como es el caso del nuevo Ferrari Luce, el F355 es considerado por muchos como uno de los últimos Ferrari verdaderamente puros y analógicos que se han fabricado jamás. Compacto, de proporciones delicadas y con un carácter embriagador. Y luego está el sonido. Incluso hoy en día, pocos coches de carretera —independientemente del precio o la época— pueden igualar el rugido operístico de un V8 Ferrari atmosférico a 8.500 rpm. Este ejemplar, acabado en la combinación definitiva de Rosso Corsa sobre cuero negro, es un Berlinetta para el mercado europeo con volante a la izquierda que se matriculó por primera vez en Roma en enero de 1996 y sigue maravillosamente fiel a su espíritu original. A diferencia de los ejemplares de concurso excesivamente restaurados que teníamos en stock no hace mucho, este F355 en particular se ha disfrutado claramente tal y como Ferrari pretendía. Sus 98.002 kilómetros cuentan una historia tranquilizadora de uso regular y mantenimiento diligente, en lugar de una exposición estática. La pintura se mantiene en buen estado, mientras que el coche cuenta con un historial de mantenimiento completo, que incluye revisiones documentadas a los 20 000, 40 000, 50 000, 60 000, 80 000 y 90 000 kilómetros. Es importante destacar que conserva todas las cualidades que los coleccionistas buscan ahora con tanta obsesión: caja de cambios manual de seis velocidades con especificaciones europeas, kit de herramientas original, carácter y presentación a juego, certificado de conformidad de Ferrari, informe CarVertical verificado y limpio sin historial de accidentes. La incorporación de un escape Capristo con válvulas no hace más que mejorar la experiencia, permitiendo que la ya legendaria banda sonora del V8 pase de una precisión mecánica contenida a un auténtico espectáculo sinfónico con solo tocar el acelerador. Hoy en día, el mercado ha comenzado a reconocer lo que los conductores apasionados comprendieron hace años: el F355 no era simplemente un sucesor del 348, ni un mero peldaño antes del 360 Modena. Era la expresión definitiva de un cierto tipo de Ferrari. Un Ferrari no diseñado para halagar al conductor, sino para involucrarlo por completo.