Pocos coches han transformado el panorama automovilístico como lo hizo el Honda NSX original. Presentado a principios de la década de 1990, fue toda una revelación: un superdeportivo que combinaba ingeniería de vanguardia con facilidad de uso, fiabilidad y un nivel de precisión que rivalizaba con lo mejor de Europa.
Desarrollado con la colaboración directa de Ayrton Senna, cuya influencia ayudó a definir la dinámica del chasis del coche, el NSX cuenta con un pedigrí deportivo que sigue siendo parte integral de su identidad. El propio Senna eligió, como es bien sabido, un NSX rojo como su coche personal para circular por carretera, un detalle que desde entonces se ha convertido en parte inseparable de la leyenda del modelo. Presentado aquí en su icónico «Formula Red», este ejemplar captura ese mismo espíritu.
Este NSX (NA1) de principios de 1991, entregado nuevo en Portugal, representa una propuesta especialmente rara y codiciada. A diferencia de muchos ejemplares que se encuentran actualmente en el mercado, cuenta con una procedencia europea clara y se ha mantenido fiel a sus especificaciones de fábrica originales —un factor cada vez más importante en el panorama actual del coleccionismo—.
En su corazón late el célebre motor V6 VTEC de 3,0 litros de Honda, combinado con una caja de cambios manual, lo que ofrece una experiencia de conducción precisa y profundamente envolvente. Es esta pureza analógica —combinada con la avanzada estructura de aluminio del coche— la que sigue definiendo al NSX como uno de los coches para conductores más completos de su época.
Con 273 000 km a sus espaldas, este ejemplar es un testimonio de la integridad técnica del modelo. Cuidadosamente mantenido a lo largo de su vida útil, se presenta hoy en un excelente estado general, tanto mecánica como estéticamente, conservando la autenticidad y el carácter que se esperan de un NSX bien conservado y utilizado adecuadamente.
Para reforzar aún más sus credenciales, el coche está reconocido oficialmente como Vehículo Histórico (VIH) en su país de origen, Portugal, una distinción que subraya su autenticidad y respalda su conservación a largo plazo como automóvil de colección.
A medida que el mercado sigue orientándose hacia los deportivos analógicos, de aspiración natural y con cambio manual, los primeros modelos del NSX se han convertido en auténticos clásicos modernos. Mientras que los ejemplares con bajo kilometraje alcanzan cifras de ensueño, coches como este —originales, bien conservados y con una procedencia genuina— ofrecen un equilibrio poco común entre la funcionalidad y el valor de colección a largo plazo.
Un superdeportivo emblemático de su época. Un auténtico coche para conducir. Un clásico moderno con un significado perdurable.