Lamborghini presentó el Diablo en 1990. Sustituyó al legendario Countach y elevó aún más el nivel de prestaciones. A lo largo de la década siguiente, el modelo evolucionó a través de varias variantes. El GTR fue su máxima expresión. Contaba con un motor V12 de 6,0 litros y 590 CV, y una caja de cambios manual de cinco velocidades. Además, su carrocería era casi íntegramente de fibra de carbono. En el interior, un único asiento y un arnés de seis puntos sustituían cualquier atisbo de comodidad. Un enorme alerón trasero mantenía el coche estable a alta velocidad. En total, Lamborghini fabricó solo 30 ejemplares.
Este ejemplar se entregó en Francia en diciembre de 1999. Lleva el número nueve de treinta. Posteriormente, compitió en el Lamborghini GTR Supertrophy en 2000 y 2001, forjando una auténtica historia de competición de la época. Hoy en día, el coche luce un color amarillo, un tono llamativo que encaja a la perfección con su carácter agresivo. Solo 30 GTR salieron de Sant’Agata. Además, son aún menos los que cuentan con un historial documentado en el Supertrophy. Este ejemplar se encuentra, por tanto, entre los Diablo más significativos que existen. Es tan emocionante como raro.